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Absolute Wonder Woman #25 o cómo pelearte con tu mejor amiga cuando es un gato atropellado
Kelly Thompson y Hayden Sherman celebran el número 25 con la llegada de la Cheetah más espantosa que se recuerda, una Diana que se bebe el miedo de un trago y un Steve Trevor que, de repente, tiene más brazos de la cuenta.
Esta semana Kelly Thompson ha decidido que el gran tema de su vida son las mujeres a las que les han hecho cosas horribles y que no están dispuestas a pedir perdón por cómo han quedado. Primero fue la novia de Frankenstein. Ahora le toca a Barbara Minerva, que después de pasar por las manos de Veronica Cale y de aceptar el trato de un dios con muy poca ética profesional, ya no es Barbara. Es la Cheetah. Y no la de los dibujos animados.
El número 25 de Absolute Wonder Woman empieza con Diana preparando una poción contra el miedo, porque Fobos y Deimos llevan semanas sembrando el pánico en Gateway City y una amazona también tiene derecho a dormir tranquila. Se la bebe, se le ponen los ojos azules como dos pantallas de móvil a las tres de la mañana y suelta: "Nunca me he sentido mejor en toda mi vida". Lo que viene después demuestra que sentirse bien y estar bien no son exactamente lo mismo.

Porque mientras tanto Barbara ha encontrado a Fobos y a Deimos, los dioses del miedo y del terror, y se los ha comido. Literalmente. Hay amistades que se rompen por una discusión y otras que se rompen porque una de las dos ha empezado a desayunar deidades. Thompson ha pasado veinticuatro números construyendo la amistad entre Diana y Barbara, y aquí cobra cada página: cuando por fin se encuentran, Diana no siente rabia. Siente pena. Le pide que se rinda. Barbara le contesta como contestan las amigas que ya no lo son, y Diana acaba en el suelo.
Y luego está Steve Trevor, que en esta serie siempre ha sido el chico sensato del grupo y que esta vez, animado por Ferdinand el minotauro, acaba aceptando un trato con Hécate: será su emisario a cambio de jurar que protegerá a Diana. El resultado es un Steve con varios brazos y magia de sobra que llega al final del número justo cuando la Cheetah está a punto de morder a Diana. Por fin un hombre en un cómic de Wonder Woman que sirve para algo más que para que lo rescaten.

Lo de Hayden Sherman merece párrafo propio. Su Cheetah no es una mujer con manchas, es un animal atropellado que ha vuelto a levantarse: costillas al aire, pelo a calvas, ojos amarillos y trozos de Barbara cosidos a la cabeza. Es espantosa y no puedes dejar de mirarla, que es justo lo que tiene que ser. Sherman juega con las viñetas como quien juega con plastilina (hay una escena entera metida dentro de una viñeta con forma de minotauro) y el color de Jordie Bellaire hace que la magia de Diana brille en verde ácido. Juntos están haciendo uno de los cómics más bonitos y más raros que publica ahora mismo DC.

Pegas, alguna. Los otros dioses del arco "Heretic" siguen sin hacer gran cosa, y Diana, con toda su poción contra el miedo, está sorprendentemente tranquila para haber encontrado a su mejor amiga convertida en una pesadilla. Hay lectores a los que esa calma les va a sonar a falta de garra. Y 5,99 dólares por 28 páginas es un precio de número aniversario con páginas de número normal.
Aun así, Absolute Wonder Woman #25 es lo que tiene que ser un número redondo: un villano que da miedo, una amistad rota que duele y un final que te deja con la boca abierta. Barbara Minerva ya no es Barbara Minerva. Y, sinceramente, no parece que lo eche de menos.
¿Merece la pena?
La Cheetah más espantosa que se recuerda, una amistad rota que duele de verdad y un Steve Trevor que por fin sirve para algo: un número 25 a la altura.
A favor
- La Cheetah de Hayden Sherman: espantosa e imposible de dejar de mirar.
- La amistad entre Diana y Barbara, que cobra aquí veinticuatro números de trabajo.
- El giro de Steve Trevor, el emisario de Hécate.
En contra
- Los otros dioses de "Heretic" siguen de adorno.
- Una Diana demasiado tranquila para lo que se encuentra.
- 5,99 $ por 28 páginas.
Miranda del Río