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One Piece 1197: Sanji aprende a cuidarse y se convierte en escudo
Oda le dedica el capítulo entero a Sanji, y le sale uno de los mejores momentos del personaje en años. El cocinero que siempre se ponía delante de los golpes descubre que para proteger a los demás antes tiene que protegerse a sí mismo. Y lo hace a patadas.
Sanji siempre ha sido el que se pone delante. Delante de Luffy, delante de Nami, delante de cualquier mujer en apuros y delante de cualquier golpe que vaya dirigido a otro. Lo hemos visto tantas veces que ya ni lo pensábamos: era su manera de ser valiente. El capítulo 1197 de One Piece nos dice que no. Que en realidad Sanji se ponía delante porque una parte de él quería que le dieran.
El capítulo anterior lo había dejado a medias. Hace dos años, Ivankov le dijo a Sanji algo que él no quería oír, y en la pesadilla que Killingham le metió en la cabeza el cocinero por fin lo aceptaba. Salía del trance más tranquilo, fumando y con una chulería nueva. Este capítulo, que se titula "El amor es defensa", es la respuesta a todo eso. Y Oda no mira a ningún otro lado: el capítulo entero es para Sanji y nadie más.

Quería morir
Lo más duro del capítulo está a mitad de una pelea, entre patada y patada. Sanji admite que Ivankov tenía razón: quería deshacerse de su cuerpo. Prefería morir a convertirse en alguien como sus hermanos, esos Vinsmoke sin sentimientos que el Germa fabricó en un laboratorio. Y por eso nunca lo ha cuidado. Cada vez que se ponía en medio, en el fondo estaba castigando un cuerpo que sentía manchado.
Es una idea muy oscura para un shōnen, y Oda la cuenta sin dramatizar, como quien por fin dice en voz alta algo que todo el mundo intuía. Lo bonito viene después. Sanji repasa de dónde viene de verdad ese cuerpo: de Zeff, que le enseñó a dar patadas; de los okamas de Ivankov, que lo entrenaron dos años; de su madre, que según Reiju se esforzó para que él naciera con corazón. Ese cuerpo no es del Germa. Es de toda esa gente. Y Sanji decide que, si es así, hay que protegerlo.
Hay un detalle que me encanta. Mientras piensa todo esto, a Sanji se le cambia el lado del remolino de la ceja, como en Whole Cake Island, para que sepamos que ya no es el de antes. Y repasa en una sola viñeta a todos los enemigos que ha tumbado con ese cuerpo, de Mr. 2 a Queen. Es la manera de Oda de decir que ya había demostrado de sobra lo que valía. Solo le faltaba creérselo.
Cuando se te rompe el cuello una y otra vez
Lo que sigue es una paliza. Sanji le rompe el cuello a Killingham con Collier una vez, y otra, y otra, en una ráfaga que recuerda al Gatling de Luffy. Ahí aparecen los primeros rayos negros del haki del conquistador, aunque ni Sanji parece saber del todo lo que está haciendo. Lo resume con una frase que es puro Sanji: eso del conquistador lo ha entendido, pero si consigue que a su rival le entren ganas de morir, a lo mejor también sirve.

Killingham es el contrapunto perfecto. Es un Dragón Celestial convertido en kirin, se regenera de todo y lleva el capítulo entero sin entender cómo un plebeyo le está haciendo daño. Hasta que no le queda otra que admitirlo, y responde con el Omen que le ha dado "Su Grandeza": una armadura negra que lo convierte en una especie de centauro con llamas oscuras. Es uno de los mejores diseños de todo el arco de Elbaf. Y su queja, que está harto de que le rompan el cuello y que si nadie le enseñó de pequeño que eso no se hace, tiene una gracia muy de Oda. Sanji le contesta con un consejo de cocina que no voy a destripar, pero que deja a Killingham a la altura de un conejo.

La espada y el escudo
Y luego llega la última página, que es por la que se va a recordar este capítulo. Killingham explica que su armadura solo puede romperla el haki del conquistador, y se lanza a por Sanji. El golpe lo manda varias casas más allá, pero Sanji se levanta sin dolor y con la sensación de que el que ha golpeado ha sido él. Entonces habla con alguien que no está allí: Zoro puede ser la espada de Luffy. Él será su escudo. Y con una patada parte la armadura del Omen.

Es un cierre redondo porque une lo de fuera con lo de dentro. Sanji despierta el conquistador no por odio ni por rabia, sino por querer cuidar de alguien, empezando por él mismo. Y la palabra que elige, "escudo", le da la vuelta a todo lo que había sido hasta ahora. Antes el escudo era su cuerpo, puesto en medio para que le dieran. Ahora el escudo es una pierna que devuelve los golpes. Con esto ya son tres los Sombrero de Paja con haki del conquistador: Luffy y sus dos alas.
Lo que no me convence
Si no le pongo más nota es por un par de cosas. La primera es que Sanji se explica demasiado. Gran parte del conflicto se cuenta en monólogo interior, frase a frase, cuando Oda podría haber dejado que lo dijeran más las imágenes, como hace en sus mejores momentos. La segunda es que la regla de la armadura, que solo la rompe el conquistador, se presenta y se rompe en tres páginas, y eso le quita algo de tensión al final: sabíamos lo que iba a pasar en cuanto Killingham lo dijo. Y la ráfaga de Collier, aunque tiene su gracia, se alarga un poco.
Pero son pegas pequeñas frente a lo que consigue. Hacía mucho que Sanji no tenía un capítulo así, y este cierra algo que venía de Whole Cake Island y hasta de antes. El cocinero que siempre se ponía delante ha aprendido por fin que también tiene que cuidarse. Y para un personaje que lleva desde el Baratie dando la vida por los demás, eso es mucho más importante que cualquier power up.
El capítulo 1198 sale la semana que viene, sin descanso. Zoro y Sanji ya tienen sus combates donde querían, y quedan solo tres capítulos para el 1200.
¿Merece la pena?
Un capítulo dedicado entero a Sanji que cierra su gran conflicto interior con el haki del conquistador y una última página de las que se recuerdan. Le sobra algo de explicación y el combate se resuelve con algunas trampas de manual, pero es lo mejor que le ha pasado al personaje desde Whole Cake.
A favor
- El cierre: Zoro es la espada de Luffy y Sanji será su escudo.
- Que el haki del conquistador llegue por quererse a sí mismo y no por enfadarse más.
- El Killingham centauro con el Omen, uno de los mejores diseños de Elbaf.
En contra
- Sanji se explica demasiado a sí mismo en monólogo interior.
- La armadura que "solo puede romper el conquistador" se presenta y se rompe en tres páginas.
- La ráfaga de Collier se alarga más de la cuenta.
Iñigo Vidal