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Portada de Justice League: The Dark Realm Special #1: Shazam, Blue Beetle, Zatanna y Rana Dorada delante de un Cadejos gigantesco envuelto en llamas y cadenas
Portada A de Dan Mora. © DC

DC· Reseña·

Justice League: The Dark Realm Special #1 y el perro que no quería volver a casa

Dan Mora se estrena como guionista contando de dónde sale Cadejos, el lobo de fuego de la Liga, con una apertura que te deja helado y un dibujo de los que dan envidia. Lo que viene después no siempre está a la altura de esas primeras páginas.

Iñigo Vidal7/104 min de lectura
Aviso: contiene spoilers de Justice League: The Dark Realm Special #1.

Hay una historia vieja, dice la primera página, que cambia según quién la cuente y de dónde venga, que pasa de padres a hijos y que nadie recuerda quién contó primero. En Costa Rica, y en media Centroamérica, esa historia tiene forma de perro. El Cadejo. Un perro negro de ojos encendidos que sale a los caminos de noche y que, según a quién le preguntes, te acompaña a casa o no te deja volver nunca.

Dan Mora es costarricense, y se nota que esta historia se la contaron de pequeño. Llevaba años dibujando a la Liga de la Justicia mejor que casi nadie, y en Justice League Unlimited creó con Mark Waid a Cadejos, un lobo de fuego encadenado que se ha convertido en uno de los personajes más queridos de la serie. Este especial es su primer cómic como guionista, y lo usa para contar lo que nadie sabía: de dónde sale ese perro.

Andrés pasea con su hija Victoria a hombros mientras ella le habla de insectos y arácnidos
«Hay una historia vieja. Cambia según quién la cuente.» Dibujo de Dan Mora, color de Tamra Bonvillain. © DC

Empieza con un padre y una hija. Andrés lleva a Victoria a hombros y ella, con sus gafas y su camiseta de gato, le explica que si un bicho tiene seis patas es un insecto y si tiene ocho es un arácnido. Él no se acordaba. Es una página tranquila, casi tierna, de esas que en un tebeo de terror ya sabes que no van a durar. Y no duran. En la siguiente, los bichos se le comen la cara a la niña delante de su padre, y la niña le pregunta por qué no la salva.

Victoria es devorada por un enjambre de insectos rojos mientras su padre intenta agarrarla
«¿Por qué no me salvaste, papá?» Dibujo de Dan Mora, color de Tamra Bonvillain. © DC

Pocas veces un cómic de superhéroes se atreve a algo así en sus tres primeras páginas. Mora lo dibuja sin apartar la vista y sin regodearse, que es la manera más difícil, y Tamra Bonvillain lo pinta de rojo, morado y negro hasta que el lector siente el mismo asco y la misma impotencia que Andrés. Luego descubrimos que es un sueño, o un recuerdo, o las dos cosas: Andrés está en el cerro Zurquí, en Costa Rica, rodeado de demonios despedazados, y la voz que le habla dentro de la cabeza es la del perro. "Nuestra unión se ha roto", le dice. "Dame el control". Andrés le contesta que todavía no está preparado para dejarle conducir. Ahí está el personaje entero: un hombre roto que lleva dentro un monstruo, y que no sabe cuál de los dos le da más miedo.

En el cerro Zurquí, Andrés se recupera entre demonios despedazados mientras el espíritu de Cadejos le pide el control
«No estoy listo para dejarte conducir.» Dibujo de Dan Mora, color de Tamra Bonvillain. © DC

El problema llega después, cuando el cómic sube a la Atalaya. Rana Dorada y Boruka, los compañeros costarricenses de Cadejos en la Liga, están preocupados por él y se lo cuentan a todo el que quiera escuchar, incluidos Billy Batson y unos cuantos héroes con magia de por medio. Hay humor, hay un almuerzo entre superhéroes y hay buenas intenciones, pero el salto desde el horror del principio es tan brusco que es como pasar de un velatorio a una comida de empresa sin tiempo para quitarte la corbata. Y es aquí donde se nota que Mora es nuevo en esto: los bocadillos se amontonan y lo que siente Cadejos nos lo explican los demás, cuando la gracia habría sido verlo.

Por suerte, el cómic vuelve a Costa Rica y vuelve al miedo. Hay un sacrificio a página entera que hiela la sangre, unas criaturas que parecen salidas de Hellraiser y que apuntan a algo más grande relacionado con Darkseid, un guiño a Mortal Kombat que arranca una sonrisa y una transformación de Cadejos, encadenado y en llamas, que es de las mejores páginas del año. "Vamos a trabajar", dice el perro. Y uno se acuerda de por qué lleva años diciendo que Dan Mora es el mejor dibujante que tiene DC.

Andrés se transforma en Cadejos, un lobo de fuego envuelto en cadenas
«Vamos a trabajar.» Dibujo de Dan Mora, color de Tamra Bonvillain. © DC

El final es agridulce, como tienen que ser estas cosas, y deja claro que la rabia de Cadejos sale de un dolor que no se cura. Justice League: The Dark Realm Special #1 es un estreno irregular, con un principio de matrícula y un centro que se pierde un poco en la Atalaya, pero que demuestra que Mora tiene algo que contar además de saber dibujarlo. El Cadejo, dice la leyenda, acompaña a los que van solos de noche. Andrés lleva mucho tiempo yendo solo. Ojalá la Liga sepa acompañarle.

¿Merece la pena?

Una apertura terrible y preciosa, un Cadejos con mucho fondo y un Dan Mora que dibuja como pocos. Pero el salto a la Atalaya rompe el hechizo y el guion, en su estreno, todavía habla más de lo que cuenta.

7/10 · Notable

A favor

  • Las primeras páginas, con Andrés y su hija: de lo mejor que ha publicado DC este año.
  • Cadejos, un héroe que sale del folclore centroamericano y no de un laboratorio.
  • Dan Mora y Tamra Bonvillain, una pareja que convierte el miedo en espectáculo.

En contra

  • El cambio de tono a la Atalaya es brusco y desinfla la tensión.
  • Muchos bocadillos: el estreno de Mora como guionista habla más de lo que cuenta.
  • Lo que siente Cadejos nos lo explican los demás en lugar de verlo nosotros.