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Kaneda tiene tres hijos en el Universo Absolute (y los ha dibujado un granadino)
Batman con su Batmoto, Superman con su cápsula y Wonder Woman con un Pegaso del infierno: Javi Fernández ha convertido la imagen más famosa de Akira en la trilogía de portadas más codiciada de DC. Por qué funciona, de dónde viene y por qué probablemente no volveremos a ver nada igual.
Hay imágenes que no necesitan pie de foto. Un chaval visto desde arriba, de espaldas, con una chaqueta roja y una pastilla dibujada en la espalda, caminando hacia una moto roja que parece una nave espacial con ruedas. No hace falta haber visto Akira para reconocerla: la has visto en camisetas, en fondos de pantalla, en carpetas del instituto y en la mitad de los pósters de las habitaciones de los noventa. Es Kaneda, es el universo que Katsuhiro Otomo convirtió en película en 1988, y es probablemente la imagen más copiada, parodiada y homenajeada de la historia del manga.

Y ahora, además, es una trilogía de portadas del Universo Absolute de DC. Con Batman, Superman y Wonder Woman haciendo de Kaneda. Y con la firma de un señor de Granada.
El granadino que dibuja a Batman
Javi Fernández es de esos dibujantes españoles que llevan años trabajando para el mercado americano sin que en España le pongamos la alfombra roja que se merece. Empezó en 2010, firmó con Marvel en 2011 (su Captain America llamó la atención) y desde entonces ha pasado por Batman, Nightwing, Detective Comics, Justice League o Green Arrow. Se fue unos años al universo de Spawn como dibujante principal de King Spawn, el cómic más vendido de Estados Unidos en 2021, que se dice pronto. Volvió a DC para dibujar Batman and Robin con Phillip Kennedy Johnson y, después, para encabezar DC K.O. con Scott Snyder y Joshua Williamson. Pero si hay algo por lo que se le conoce fuera, es por sus portadas. Y de sus portadas, por estas tres.

Batman: la que empezó todo
La primera fue la de Absolute Batman #1, una variante de la tienda The Comic Corner para la Comic Con de Nueva York de 2024, limitada a 1.000 ejemplares. Batman de espaldas, la capa como la chaqueta de Kaneda, la Batmoto flotando delante como si fuera la moto roja de Neo-Tokio y el título, debajo, también en katakana: バットマン. No es la escena del derrape, que es la otra imagen famosa de Akira, sino la del paseo hacia la moto, que tiene algo de chulo de barrio que encaja como un guante con este Batman: un Bruce sin mansión ni mayordomo, criado en la calle y con más músculo que dinero.
Con mil ejemplares para todo el planeta, aquello voló en lo que tardas en decir "Tetsuo", y hoy se mueve en reventa y en firmas certificadas como si fuera una reliquia. Hasta tuvo después una versión en blanco y negro. Lo normal cuando aciertas.
Superman: la cápsula
En enero de 2026 llegó la segunda, para Absolute Superman #1, esta vez con la tienda FOMO Books. Aquí la moto se convierte en la cápsula roja en la que Kal-El llegó a la Tierra, y Superman, con la capa ondeando como una mancha de pintura, camina hacia ella. Dentro de la cápsula se adivina una silueta, como si el chico mirara de frente al que fue. Tiene sentido: el Superman Absolute es un refugiado, un chico que viene de un planeta destruido y que no termina de encajar en ninguna parte, igual que los chavales de Akira no encajan en el Neo-Tokio que les ha tocado. Hay que decir, siendo justas, que no levantó tanto revuelo como la de Batman. Las segundas partes, ya se sabe.
Wonder Woman: el Pegaso del infierno
Y este otoño se ha cerrado el círculo con la de Absolute Wonder Woman #1, otra vez con FOMO Books, que entre otras cosas ha sacado una edición con el interior en árabe limitada a 1.500 ejemplares. Es, para muchos, la mejor de las tres. La moto aquí es un Pegaso esquelético, una montura de huesos sobre un suelo de lava, y Diana lleva al hombro una espada del tamaño de una puerta. Encaja también: la Wonder Woman Absolute no se crió en una isla de amazonas, sino en el inframundo, con la bruja Circe de madre adoptiva. Una chica que viene del infierno y monta un caballo muerto. Si eso no es una protagonista de manga de los ochenta, que baje Otomo y lo vea.
El color final de esta última corre a cargo de Marcial Toledano. Y juntas, las tres, forman algo más que tres portadas bonitas: son la Trinidad del Universo Absolute contada en el idioma visual de uno de los tebeos más importantes del siglo XX.



Por qué Akira, y por qué aquí
Se podría pensar que es solo una cosa de fans, una portada para vender a coleccionistas. Y lo es, claro. Pero también tiene una lógica que va más allá.
Akira es la historia de una ciudad reconstruida sobre las ruinas de otra, con unos chavales que no tienen nada y que se encuentran de golpe con un poder que no saben controlar. El Universo Absolute es, básicamente, eso mismo: unos héroes de siempre a los que les han quitado todo lo que tenían (la fortuna de Bruce, la Fortaleza de Superman, la isla de Diana) y que tienen que arreglárselas en un mundo más hostil, más sucio y más raro. No es casualidad que el homenaje funcione. Otomo y Snyder, a su manera, cuentan la misma historia: qué pasa cuando a un crío le das un poder que debería tener un dios.
Y hay otra cosa. Durante décadas, la influencia de Akira en el cómic occidental fue algo que se notaba pero no se decía. Estaba en las motos futuristas, en las ciudades de neón, en los cuerpos que se deforman. Que un dibujante español le ponga la cara de Batman a Kaneda en la portada de uno de los cómics más vendidos de DC es, de alguna forma, reconocer la deuda en voz alta.
El giro final: se acabaron los homenajes
Y ahora, el chiste. Este mismo mes se ha sabido que DC ha dejado de aprobar portadas homenaje en Absolute Batman, y seguramente en el resto de sus series. Lo contó Bleeding Cool después de que a un dibujante le rechazaran una portada inspirada en el Thor de Walter Simonson, y después de que se colaran unas cuantas que homenajeaban a Chainsaw Man, Death Note, One Piece o Berserk sin que nadie en la editorial se diera cuenta. Según esa misma información, la de Akira no planteaba tantos problemas porque Warner, la dueña de DC, llegó a tener los derechos de la película.
Así que la trilogía de Javi Fernández se queda, probablemente, como lo que es: la última gran travesía en moto del Universo Absolute. Tres portadas que juntan lo mejor de dos mundos y que dentro de unos años se contarán como se cuentan estas cosas: "yo la tuve y la vendí para pagar el alquiler".
Kaneda, por cierto, nunca pidió permiso para nada. Algo me dice que le habría gustado.
Miranda del Río
Iñigo Vidal
